El Consejo Mundial de Hombres se constituye como una institución internacional de carácter fraternal, humanista y formativo, fundada sobre los principios del honor, la virtud, la fortaleza, la fraternidad y la nobleza de espíritu.
Reconociendo que el desarrollo de las sociedades comienza por la formación del individuo, el Consejo asume como misión orientar, acompañar y fortalecer a los hombres en su desarrollo humano integral, promoviendo el conocimiento, la sabiduría, la responsabilidad, la integridad, la libertad y el servicio a los demás.
El Consejo sostiene que la verdadera nobleza no procede de la sangre, la riqueza o los títulos, sino de la conducta, el carácter, la palabra cumplida y las acciones que contribuyen al bienestar de otros.
La unión entre los hombres deberá ser fuente de fortaleza y nunca de opresión; la fuerza deberá ejercerse con prudencia y al servicio de la justicia; la libertad deberá acompañarse de responsabilidad; y la paz deberá construirse sobre el respeto, la dignidad humana y el entendimiento entre las personas.
Mediante la fraternidad, la formación, el consejo, la solidaridad y el reconocimiento de las virtudes humanas, el Consejo Mundial de Hombres procurará contribuir a la construcción de sociedades más justas, libres, prósperas, solidarias y pacíficas, favoreciendo la convivencia entre pueblos, culturas y generaciones.
El Consejo reconoce en el hombre no solamente a un individuo en busca de su propio desarrollo, sino a un integrante de la sociedad, responsable de contribuir al bienestar de su familia, su comunidad y la humanidad.